Gracias árbol de mi barrio,
pedacito de verde que no es una pelotita de goma antiestrés,
arroyo de mi ciudad que se lleva las ironías tristes y devuelve energías varias,
para que los cadáveres que flotan por el planeta y los idiotas del dios Dinero,
no duelan ni desmotiven,
la lucha silenciosa por ser buena gente,
que todos saben en su corazón de que se trata.